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Afanas Sanlúcar comenzó a gestarse en los años ’70. Entonces un grupo de padres se reunían para prestar determinados servicios a sus hijos en locales de alquiler. En 1975 se abre el colegio con cuatro unidades dependientes de Afanas Cádiz. La construcción del primer inmueble se sufragó con la venta de mil acciones de 1000 pesetas, de las cuales, cada una, fue adquirida por otras tantas familias sanluqueñas.

Afanas es una entidad sin ánimo de lucro declarada de utilidad pública desde 1997. Su actividad comenzó con ayuda de la iniciativa privada y mucha vocación, fundando un colegio de Patronato para personas con discapacidad intelectual. Actualmente esta asociación gestiona cinco centros con más de cien trabajadores y un presupuesto anual próximo a los dos millones de euros.
Los cinco centros son gestionados por la Asociación que, con la colaboración altruista de amigos y trabajadores voluntarios, ha venido organizando eventos sociales para captar fondos para aplicaciones que los conciertos no cubren y con los que ésta Asociación ha podido crecer en cantidad y calidad.

Atiende a más de doscientas personas con discapacidad a lo largo de su vida, desde la edad escolar obligatoria, en los centros especializados adaptados a su tipología y grado de discapacidad.

Federada en Plena Inclusión ANDALUCÍA y en la provincial FEPROAMI, asiste a personas con algún tipo de discapacidad de Sanlúcar, Chipiona, Rota y Trebujena, por lo que da cobertura a toda la Costa Noroeste y a todos, de uno y otro centro, se les facilita el transporte, desde sus domicilios familiares o residencias, hasta los distintos centros y puntos de trabajo, y a la inversa.

Sus usuarios son personas con discapacidad intelectual, dependientes o no, discapacidad psíquica, temporal o permanente, personas con necesidades educativas especiales asociadas a discapacidad intelectual en educación básica de 6 a 16 años o en formación profesional de aprendizaje de tareas de 16 a 21 años, con programas especializados para niños con parálisis cerebral y autismo y personas con una discapacidad tan grave que precisen de la ayuda de una persona para realizar actividades de la vida diaria y no pueden ser asistidos en su medio familiar.

La unidad de estancia diurna “Los Abuelos Manuel y Luis”, el centro ocupacional comarcal “La Jara”, la residencia de adultos “Las Descalzas”, el centro comarcal de educación especial “Virgen del Pilar” y “Virgen de la Caridad”, ofrecen diferentes servicios como atención psicológica, orientación familiar, fisioterapia, talleres, actividades lúdicas, todas ellas dirigidas a procurar que puedan motivar a estos usuarios hacia diferentes tareas o actividades individualizadas, la integración sociolaboral de los usuarios, conseguir la autorrealización y satisfacción de cada usuario en el desarrollo de su actividad.

Mucho ha avanzado esta asociación desde que en el 79, un grupo de maestros pioneros en la provincia entre los que se encontraban Manolo Vital y Luis Benvenuty fueron aprendiendo de otras experiencias a través de viajes que realizaban a otras ciudades para sentar las bases de los conciertos que afortunadamente hoy garantizan la existencia de estos centros y la atención a nuestros discapacitados.

Pepe López, Manolo Calderón o Pedro Pascual son algunos de los presidentes que han dejado huella en su paso por Afanas, mientras que Lola Hernández, los hermanos Maceas o Maripe Pampín se han ganado a pulso un sitio en el corazón de los niños de Afanas.

Afanas ha contado desde su fundación con miles de personas y organismos públicos y privados que han hecho posible que esta entidad sea lo que es hoy en día. Cuando los conciertos no existían, las aportaciones anónimas suponían la única forma de ofrecer estos servicios. En un año se llegaron a contar hasta 800 personas y empresas que daban sus donativos para que Afanas siguiera adelante. Donaciones en terrenos, cesiones de uso y sobre todo mucho cariño que han hecho posible que la Asociación siga creciendo.

Sin duda, el principal valor de la asociación está en los cerca de cien trabajadores que han pasado la travesía en el desierto de una situación en la que su profesionalidad y cariño hacia los niños y niñas de Afanas han servido para salir adelante. Muchos meses sin cobrar, caos institucional y laboral, todo siempre en un segundo plano para que los usuarios nunca se vieran afectados.

Todos los trabajadores y padres de Afanas tienen parte importante de reconocimiento de su labor y por todo ello, el Ayuntamiento de Sanlúcar concede la insignia de oro a la ciudad al mérito por la educación e integración social.