Eduardo Vargas Reche, Hermano Mayor de la Hermandad del Consuelo

Eduardo Vargas Reche

Eduardo Vargas es el Hermano Mayor de Hermandad y Cofradía de Nazarenos de Nuestro Padre Jesús del Consuelo y María Santísima del Mayor Dolor de Sanlúcar de Barrameda, conocida popularmente como Hermandad del Consuelo. Finaliza este año un mandato que ha durado un lustro, pero que viene de muy atrás, ya que antes de haber sido Hermano Mayor ha pasado por el papel de Teniente y de Secretario.
Sin embargo, su arraigo a la junta de gobierno no solo viene por lazos familiares, ya que su abuelo fue uno de los fundadores de la Hermandad. A Eduardo le mueve la bondad y la pasión por ayudar. No esconde su emoción cuando habla de las acciones promovidas por la hermandad, volcadas siempre en conseguir alimentos y recursos para los más necesitados.
La vinculación del Consuelo de Sanlúcar con Afanas nace en el año 2013, cuando dedican el mayor de sus honores a nuestra entidad, el Cirineo del Consuelo. Se trata de un galardón que otorgan a entidades importantes. También lo ostentan la fundación Aras o la Orden de los Reyes Magos. Junto a este, también ofrecen en la misma jornada el Cirineo de Sanlúcar a personas comprometidas con la ciudad.
Una vez nació este lazo, a Afanas se le ocurrió corresponder a la Hermandad con otro honor, nombrarla Hermandad Protectora de la entidad. “Para nosotros fue un honor increíble, ellos hacen una labor en el pueblo envidiable, aún tenemos un cuadro en la hermandad que lo recuerda”, recuerda Eduardo con ilusión.
En 2019, es Eduardo quien propone a su junta de gobierno invitar a los usuarios y usuarias del Centro Ocupacional el Miércoles de Ceniza “creí que sería una gran oportunidad para sacarlos de su rutina y acercarnos más Hermandad y asociación. Nosotros organizábamos un besapiés y nos pareció una preciosa experiencia acompañarlo de un desayuno”.
el consuelo es hermandad protectora de afanas desde 2013
Sin embargo, las cosas se complican en 2020 con la COVID-19, especialmente en el brote ocasionado en la RGA “llamé a Antonio y me entero de que la Residencia lo está pasando mal y que han fallecido dos personas usuarias. Es en ese momento en el que sabemos que tenemos que hacer algo, somos Hermandad Protectora, y teníamos que ayudarles”, recuerda el Hermano Mayor emocionado.
Es entonces cuando, junto con la junta de gobierno deciden hacer entrega a Afanas del cordón de salida del Señor, el mismo que lleva el Martes Santo, y una Mantilla de la Virgen. También un pequeño taco de estampitas para repartirlos por las habitaciones.
Fue una que nos dio la fuerza que necesitábamos, recordándonos que sí, que son protectores, nuestro ángel de la guarda, a quién aprovechamos este espacio para agradecérselo.
“Me emocioné muchísimo al llevarlo. Lo hicimos de forma totalmente desinteresada, sin ningún tipo de publicidad. Entonces, nos encontramos trabajando a un costalero del Consuelo y a una compañera del coro. Yo rompí a llorar en cuanto una responsable, con su EPI, salía también llorando a recogerlo todo. Nos dijo que rezáramos por ellos”. Nunca quise darle publicidad.
“El Evangelio dice no hagas sonar la trompeta cuando la limosna des. Nosotros no hacemos las obras sociales para que se entere la gente. Es la base de una hermandad, apoyar a quienes nos necesitan, dando todo lo que esté en nuestra mano”.
Se trata de un momento emocionante en el recuerdo de Eduardo, pero más lo es el momento en el que sabe que el brote se da por finalizado y poco a poco recuperamos la normalidad. “Esos momentos son los que me valen a mí todos los sofocones de Hermano Mayor. Esto es una vía de esperanza para el que es creyente”, explica nuestro entrevistado, quien, además, asegura que “para quien está desesperado es necesario un poquito de fe y esperanza, aunque no tengamos certeza, siempre nos da la fuerza que necesitamos”.
A pesar de que el cordón del Señor se ha ofrecido en otras ocasiones a enfermos, la cesión del manto de Ntra. Sra. Del Consuelo es un honor que nadie ha recibido nunca.

“No hagas sonar la trompeta cuando la limosna des”

Para el Consuelo, no fue una excepción el apoyo a Afanas, sino que han protagonizado una ayuda muy necesaria en la pandemia para todos aquellos que lo han pasado mal. Desde el principio hicieron un taller de mascarillas y EPIS en general que fueron repartiendo por Sanlúcar “una vez sacaba los patrones con las bolsas de basura, me era muy sencillo confeccionar batas, mientras que otros compañeros aprovechaban los restos para hacer los pantalones”. También han realizado muchas acciones para colaborar con Cáritas, como son la recogida de alimentos, e, incluso, la compra mensual para más de un sanluqueño que de verdad necesitaba esa ayuda. Además, echaban un cable para arreglar los papeles de quienes necesitaban solicitar ayudas o subvenciones.
También juega un importante papel uniendo y creando equipo “no es fácil mantener a la Hermandad unida con dos años sin sacar nada, pero trabajamos en ello”. Eduardo asegura que, tras la Semana Santa, no volverá a presentarse, y pedirá que sea otro el que ocupe su lugar.
“Lo que si tengo claro que al próximo Hermano Mayor que se presente le pediré que sea yo quien me siga encargando de ser el mantenedor, por así decirlo, de esta relación que tenemos con Afanas”. Explica Eduardo, quien, espera que estos lazos se hagan cada vez más fuertes y ambas entidades vayan de la mano siempre.
“Este Martes Santo los hemos invitado a que vean la salida procesional. Les reservaremos un hueco en la cancela para que, todos los que quepan, puedan disfrutar. Cualquier cosa que a ellos les saque de su rutina es mágico. Venir una mañana y desayunar con el Señor, viendo a la Virgen y disfrutando en la Iglesia del Carmen es excepcional para ellos. Y a nosotros no nos cuesta nada, y nos llena muchísimo.”
Eduardo tiene muy claro que seguiremos siendo prioridad para la Hermandad. “Es que para nosotros esto no es una obligación, todo lo contrario, es un honor. Es una preciosa forma de ayudar a dar visibilidad a la Plena Inclusión de Afanas”.